jueves, 30 de junio de 2016

Aplausos, un desvió  de la verdadera adoración

Presentado por: Javier Vargas


Notas del autor:
Con el pasar de los tiempos muchas iglesias de Cristo se han ido apartando de la adoración verdadera  reveladas en la Santa palabra de Dios, ya que el sistema del mundo ha estado  influyendo en el deber de la iglesia, el compromiso fundamental a la autoridad bíblica esta menguando día a día;  todos los días la gente supone cosas, y luego cree y actúa en base a sus propias suposiciones, no  por la verdad de Dios, sino por su propio razonamiento.
Los que suponen no saben pensar, aunque tienen mucha imaginación, no saben discernir la mentira de la verdad, es dañino no sólo para el que supone, sino también para el creyente. Lamentablemente, muchos líderes religiosos incluyendo algunos hermanos en la fe, hacen en sus congregaciones cosas que la Biblia  no dice, saliéndose de lo que está escrito, no hablan  según la revelación de Dios, sino la “revelación” de su propia imaginación.
Pero donde nace  estos  cambios; dado que los  cambios en la adoración no están arraigados en las Sagradas Escrituras, ni aprobados en ellas, ¿De dónde, pues, salen tales innovaciones? obviamente, si estas cosas no tienen origen en el Cielo, la conclusión es que nacen en el corazón perverso de los hombres. El corazón humano, no restringido, ni alumbrado por orientación divina, persigue, inevitablemente, conductas y prácticas que sacian solo sus deseos egoístas y carnales.
Aplaudir
El aplaudir  es uno de los cambios que se han introducido en la de adoración de muchas denominaciones y de las iglesias de Cristo.
Hay  dos formas, en las cuales se lleva a cabo esta práctica:
1-.Aplausos, como  acompañamiento rítmico al cantar.
Esta no es aceptable  porque batir las palmas de las manos o cualquier otro miembro del cuerpo es semejante a usar cualquier aparato mecánico que podía utilizarse para suplementar la música vocal, o la verbal. Batir las palmas de las manos, lógicamente es el equivalente a tocar un instrumento de música, careciendo de autoridad divina en el Nuevo Testamento; Dios autoriza y encomienda a todo adorador a cantar palabras revestidas de significado y a hacer música con el corazón humano .
Efesios 5:19,20 hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; 20 dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.
Colosenses 3:16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, enseñándoos y exhortándoos unos a otros en toda sabiduría, cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales.
Tales prohibiciones no son inventos de los predicadores fieles a la autoridad divina, sino que la biblia no aprueba otras formas de adoración, por lo tanto, aplaudir  pertenece a la categoría de música “No vocal” mediante instrumentos de música, en consecuencia no es una acción bíblicamente aprobada.
2.- Los aplausos es una manera de decir amén.
Este es un argumento que se usa hoy en día para introducir los aplausos en la adoración, pero esta carente de toda verdad. Aquellos que están a favor de aplaudir dicen: “¿Qué hay de malo en ello? ¡A mí me gusta! Solo se trata de una forma moderna, de decir “Amén”.
Si analizamos nuestra cultura los “aplausos “tienen otro significado, la función principal de aplaudir es indicar aprobación personal, alabar,  elogiar o manifestar aprobación.
Aplaudimos  a los jugadores en los juegos de football, baseball  y baloncesto. En los conciertos, aplaudimos a los músicos. Aplaudimos a actores y actrices por sus ejecuciones  teatrales. En tales ocasiones aplaudimos  porque nos agrada lo que vemos o escuchamos. Gozamos y aprobamos personalmente lo que presenciamos. Aplaudir  es un medio para validar y afirmar abiertamente nuestra opinión de una interpretación, cual sea.
Al aplaudir a aquellos que desempeñan tales funciones, expresamos nuestra apreciación por su destreza, competencia y talento. Estamos diciendo: “¡FELICITACIONES! ¡USTED SE HA DESTACADO! ¡LO HA HECHO MUY BIEN. RECONOZCO SU TALENTO!”.
En ocasiones, irrumpimos en aplausos espontáneos porque nos sentimos excitados personalmente, conmovidos o emocionados por alguna presentación. En tal caso, aplaudir  es una forma de desahogo, un medio de éxtasis, una acción para lograr desencadenar emociones y una manera de expresar alegría.
También se puede  aplaudir para  manifestar cortesía. Por ejemplo, académicos aplauden una vez concluida la lectura de un documento, no necesariamente para mostrar o implicar solidaridad o aprobación ,sino más bien como un gesto de rigor o de cortesía. Obviamente, estos aplausos constituyen una demostración de ética, y no que estén de acuerdo en todo.
Ahora conociendo el uso de los aplausos en nuestra cultura ¿Que tiene que ver el aplaudir con la adoración bíblica? ¿Qué tiene que ver aplaudir con decir “amen”?.Tenemos que analizar  lo que Dios aprueba o no aprueba en la adoración; y los aplausos cuando nos congregamos como iglesia de Cristo, no están sustentados en la sana doctrina.
Cuál es el uso del “amen” en las escritura
El decir “amén” tenía dos usos en el Antiguo Testamento.
Primero: se uso cuando  un individuo aceptaba  una afirmación  que equivaldría a un juramento
Ejemplo
Números 5:22 y estas aguas que dan maldición entren en tus entrañas, y hagan hinchar tu vientre y caer tu muslo. Y la mujer dirá: Amén, amén.
Para afirmar  las condiciones conforme a una serie de maldiciones que serían impuestas sobre aquellos que  desobedecían.
Deuteronomio 27:15 Maldito el hombre que hiciere escultura o imagen de fundición, abominación a Jehová, obra de mano de artífice, y la pusiere en oculto. Y todo el pueblo responderá y dirá: Amén….
 Segundo: “amén” como uso de fidelidad
 Nehemías 8:6 Bendijo entonces Esdras a Jehová, Dios grande. Y todo el pueblo respondió: ¡Amén! ¡Amén! alzando sus manos; y se humillaron y adoraron a Jehová inclinados a tierra
Vemos claramente que decir “amén” en  el Antiguo Testamento no se usa  como sinónimo de aplaudir, y aunque existiera algún argumento, hay tener presente que la autoridad para aplaudir en la adoración de hoy en día no se puede validar citando el Antiguo Testamento, como tampoco la autoridad para otras prácticas tales como bailar (danzar), tocar instrumentos de música ,diezmar y quemar incienso. Sin embargo, los que están buscando desesperadamente justificación para sus innovaciones utilizan el mismo argumento para aplaudir que hacen también a favor de música instrumental.
En el Antiguo Testamento, batir las palmas de las manos ocurrió, como una expresión cultural de alegría, y no religiosa. Por ejemplo, hubo aplausos en la ocasión de una coronación
2 Reyes 11:12 Sacando luego Joiada al hijo del rey, le puso la corona y el testimonio, y le hicieron rey ungiéndole; y batiendo las manos dijeron: ¡Viva el rey!
También por una victoria militar lograda por Dios para la nación
Salmos 47:1 [Al músico principal. Salmo de los hijos de Coré.] Pueblos todos, batid las manos; Aclamad a Dios con voz de júbilo.
 Pero no hay ejemplo para  apoyar los aplausos  en la adoración cristiana. Figurativamente, aun ríos y árboles baten sus manos.
Salmos 98:8 Los ríos batan las manos, Los montes todos hagan regocijo
Isaías 55:12 Porque con alegría saldréis, y con paz seréis vueltos; los montes y los collados levantarán canción delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán palmadas de aplauso.
Los que están de acuerdo en  aplaudir cuando nos congregamos para la adoración, ¿Deben estar de acuerdo con los gritos, abucheos, y silbidos?
Tercero: “Amén” se encuentra ciento veintiséis veces en el Nuevo Testamento. Se utilizan tres términos griegos para representar el mismo concepto. Las tres se traducen “así sea, verdaderamente y amén”.
A menudo Jesús usó el término de esta manera como antesala a sus afirmaciones, diciendo: “De cierto, de cierto…” (Juan 3:3, Juan 5:19 Juan 10:7…).
Juan 3:3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto (amén), de cierto (amén) te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
Haciéndolo, afirmaba, efectivamente, que sus enseñanzas eran confiables y verdaderas, válidas y ciertas, resumiendo la evidencia del Nuevo Testamento, “amén” fue un medio vocal en el cual un individuo afirmaba la certeza, veracidad y confiabilidad de la Palabra de Dios. Decir “amén” confirma  aquellas verdades, con la intención de someterse a sí mismo a la verdad de Dios.

Comparaciones de “aplaudir” con decir “amén”
En nuestra cultura  las funciones de aplaudir no coinciden con las bíblicas al  decir el “Amén”. En nuestra cultura, aplaudir conlleva más a una emoción personal, y contradice el decir “Amén” de las sagradas   escrituras. Generalmente, aplaudir en nuestra sociedad es una reacción a una representación entretenida, nuestro aplauso está más enfocado al ejecutante [actor, representante, cómico, jugador, etcétera], de esta forma estamos  manifestando aprobación y reconocimiento del talento del que ejecuta [un rol, un juego], mientras también expresamos nuestra propia excitación y placer.
En cambio el uso de “Amén” en la Biblia enfoca el mensaje, y no a la persona que presenta el mensaje. El adorador hace uso del “Amén” para afirmar públicamente la veracidad de la Palabra hablada. El propósito del “Amén” no es, de modo alguno, exaltar al predicador, elevándole así a la posición de un actor. De hecho, no deberíamos alabar el talento vanidoso del predicador, llamar atención a su habilidad ni elogiar su “desempeño” experto. Dios quiere que centremos nuestra atención en el significado del mensaje. Él quiere que nos concentremos en el hecho de que se está declarando la Palabra de Dios, que es  única en lo referente a su veracidad, certeza y rectitud.
Amen tampoco quiere decir que usted está de acuerdo con el mensaje que se está entregando “Estoy de acuerdo con eso”, o “A mí me gusta eso”.
No es la idea que se presenta en la biblia; que importa si  esté yo de acuerdo, o no, con la Palabra de Dios, si  palabra de Dios es verdadera, todo verdadero cristiano debe afirmarla  como tal, este o no de acuerdo ¡Y PUNTO!
Por lo tanto aplaudir no es paralelo a decir “Amén” en la Biblia, no es una alternativa justificable para el “Amén”, ni un reemplazo para el “Amén”.
¿Por qué aplaudir cuando se efectúa un bautismo u otra función en la iglesia?
Sin duda, deberíamos preguntar: ¿con qué razón desearíamos aplaudir cuando se efectúa algún evento como el bautismo, cánticos espirituales y predicación de la palabra?
 Cuando lo hacemos, estamos implicando que el que está cumpliendo con esta obediencia  merezca aplausos. Acaso merecen aplausos las personas  por obedecer a Cristo, por hacer lo que toda persona responsable sobre el planeta está obligada a hacer, que es adorarle en espíritu y verdad. Muy distinto a la evaluación que hace el propio Jesús a nuestra obediencia:
Lucas 17:10 Así también vosotros, cuando hayáis hecho todo lo que os ha sido ordenado, decid: Siervos inútiles somos, pues lo que debíamos hacer, hicimos.
Aplaudir en la ejecución  de cualquier  servicio en la iglesia, implica que tenemos la libertad de expresarnos como sea, sin tomar en cuenta si a Dios le  agrade, o no. Si una persona en particular puede  sin el permiso de Dios, aplaudir a la persona que se bautiza o dirige el servicio de adoración, entonces, otra puede sentirse en la perfecta libertad de brincar de su asiento, poniéndose de pie de un salto  levantando su puño al aire, exclamar: “¡Sí! ¡Muy bien hecho! ¡Así se hace!” Todavía otra pudiera salir al pasillo y bailar una samba. La congregación entera podía optar por hacer una “ola santa”, a la manera de las olas de los espectadores de los  juegos de baseball o football, empezando por la parte delantera del  auditorio y extendiéndose a través de la asamblea hasta el otro lado extremo.
¿Enseña la palabra de Dios, que  podemos expresarnos como sea  en la adoración  sin ningún inconveniente? Negativo
Levítico 10:1,2 Nadab y Abiú, hijos de Aarón, tomaron cada uno su incensario, y pusieron en ellos fuego, sobre el cual pusieron incienso, y ofrecieron delante de Jehová fuego extraño, que él nunca les mandó.2 Y salió fuego de delante de Jehová y los quemó, y murieron delante de Jehová.
Salmos 50:22,23 Entended ahora esto, los que os olvidáis de Dios, No sea que os despedace, y no haya quien os libre. 23 El que sacrifica alabanza me honrará; Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salvación de Dios.
¡OH! Con cuanta solemnidad hay que adorar a Dios, hermanos por esta razón les invito que “Cuando fueres a la casa de Dios, guarda tu pie; y acércate más para oír que para ofrecer el sacrificio de los necios; porque no saben que hacen mal.” (Eclesiastés 5:1) 
Hay consecuencia cuando se piensa o se actúa  desordenadamente, en la adoración a Dios, cuando surgen inclinaciones y sentimientos humanos sin considerar bien por la Palabra  lo que es agradable o no en su presencia.
 Al aplaudir hay considerar lo siguiente: Si aplaudimos al que es bautizado, entonces, lógicamente, deberíamos aplaudir también al dirigente de los cánticos espirituales; l fin y al cabo, también él está obedeciendo a Cristo por medio de este servicio importante de dirigente de alabanzas. Pero, si vamos a aplaudir al dirigente de los cánticos espirituales, entonces, lo indicado sería aplaudir también al hermano que preside el servicio de adoración, al igual que a los varones que sirven a la mesa del Señor y también  al predicador, ya hemos creado un desorden  en la adoración equivalente a una sociedad de admiración mutua, mediante la que estaríamos aplaudiéndonos los unos a los otros.
Seriamos  semejantes a las iglesias evangélicas con  sus  manifestaciones mundanas y egoístas, donde  Dios  no es tomado en cuenta como el verdadero foco de adoración. El aplaudir es una emoción humana como admiración al que ejecuta una acción. ¡Hasta donde  hemos sido influenciados por el mundo! Se trata de una práctica mundana por  falta de espiritualidad.
Qué hacemos con nuestro Dios entonces  ¿tenemos la libertad de hacer en la adoración cualquier cosa que nos dé la  gana? 
Desde Génesis hasta Apocalipsis, Dios ha insistido en que todas nuestras acciones hayan de ser autorizadas, aprobadas y sancionadas por Él. Aplaudir durante la adoración, bautismos o comentarios del predicador no es nada más que nuestra expresión cultural corriente de emoción. Aplaudir es nuestra manera de decir: “¡Estoy muy emocionado, excitado, por eso!”
Las Iglesias de Cristo se destacan en adorar en espíritu y verdad, aún  en medio del maremoto evangélico carismático que ha inundado al cristianismo, al insistir  que la cabeza que es Cristo (guiándonos por las Sagradas Escrituras) debe controlar nuestros corazones.
En nuestra adoración a Dios, no nos  ocupamos  en la exhibición descabellada de sentimientos y pensamientos humanos, al contrario, debemos someternos al control del Espíritu, pues Él nos dice, específica y precisamente, cómo conducirnos.
Efesios 6:17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios
Debemos sentirnos avergonzados por esta práctica mundana y ni siquiera intentar defender tales acciones como si fueran originadas o aprobadas por Dios. Si tenemos la libertad al aplaudir en la adoración cuando nos sentimos excitados, entonces, tenemos la libertad de vociferar, gritar o chillar a todo pulmón; tenemos la libertad de dar volteretas por el pasillo; libertad para treparnos a las sillas y dar pisoteadas con los pies; y tenemos libertad para ponernos de pie de salto y batir manos con otros, a la manera de atletas [mano abierta contra mano abierta].Y es más, podemos  tirar tomates si no nos gusta lo que hacen los que dirigen las alabanzas o los predicadores.
Claro fue el señor al decir:
Mateo 15:8 Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí.
-Y cuál es la razón por la cual el corazón de los hombres se aleja de Dios:
Juan 12:43 Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.
Conclusión
Espero que este escrito brinde la oportunidad para que los hermanos no caigan en semejante acto de desobediencia  y vuelvan a la adoración bíblica, para agradar aquel que entrego a su único hijo para todo aquel que en el crea no se pierda mas tenga vida eterna .Tengamos cuidado, a  Dios si le importa lo que pensamos: Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad .
 El mundo religioso está lleno de supuestos, donde cada cual habla donde la Biblia no habla y sigue lo que mejor le convienen. Sin embargo, hemos sido instruidos a tener un “escrito está” para todo lo que pensemos, hablemos y hagamos, así como lo hacía Cristo, quien es nuestro ejemplo. Amén.

Editado y adaptado del estudio  de David Miller


La Iglesia de Cristo
En Barrio Bolívar, transversal “C” casa #17(Maturín-Venezuela)
Le invitamos:
Horario de reuniones:
Domingos 4:00 pm .Adoración
Jueves  06:30 pm. Clases bíblicas
Programa Radial:”FRENTE A LA BIBLIA “
Todos los jueves a las 8:00 am por la emisora comunitaria 105.5 FM “VIA DE ESCAPE
DESCARGAR ESTUDIO:

No hay comentarios:

Publicar un comentario